A continuación, se presentan las pautas para el Antes, Durante y Después de un sismo, sustentadas bajo los principios de la Palabra de Dios.
📋 ANTES: La Preparación y la Sabiduría
En las Escrituras, la prevención no es falta de fe; es un acto de sabiduría. Dios bendice al que se prepara y anticipa las dificultades.
Principio Bíblico: «El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño». — Proverbios 22:3
- Planificación Familiar: Organiza con tu familia un plan de evacuación y define un punto de encuentro seguro fuera de la casa. Así como Noé preparó el arca con anticipación siguiendo instrucciones específicas, nosotros debemos establecer rutas claras.
- Mochila de Emergencia: Prepara un bolso con agua, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios, mudas de ropa, linterna y copias de tus documentos. Proveer para los tuyos en tiempos de paz es un mandato bíblico de cuidado mutuo (1 Timoteo 5:8).
- Asegurar la Casa: Identifica los objetos pesados que puedan caer (estantes, espejos, lámparas) y asegúralos a la pared. Mitigar los riesgos en el hogar refleja el principio de construir con seguridad (Deuteronomio 22:8).
- Fortalecer el Espíritu: No esperes a la crisis para buscar al Señor. Memoriza promesas de protección (como el Salmo 46 o el Salmo 91) para que, cuando la tierra tiemble, la Palabra de Dios sea lo primero que brote de tu mente.
🛡️ DURANTE: La Calma y la Cobertura
El momento del sismo es una prueba de fuego para nuestro dominio propio. La fe nos sostiene para no ser presa del pánico destructivo.
Principio Bíblico: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida…» — Salmo 46:1-2
- Mantén la Calma (Dominio Propio): Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio (2 Timoteo 1:7). El pánico te hace tomar malas decisiones. Respira profundo y confía en que tu vida está en Sus manos.
- Agáchate, Cúbrete y Agárrate: Busca refugio inmediato bajo una mesa fuerte o un escritorio resistente, o colócate junto a una columna estructural. Espirituamente, recuerda que estás bajo Sus alas; físicamente, usa las herramientas de protección a tu alcance.
- Aléjate de los Peligros: Mantente lejos de ventanas, vidrios, paredes exteriores y espejos que puedan romperse. Si estás en la calle, busca espacios abiertos lejos de postes de luz o edificios altos.
- Intercesión Corta y Firme: En lugar de gritar con desespero, declara palabras de fe. Una oración breve como: «Señor, tú eres mi refugio, en ti confío» enfoca tu mente y trae la paz del Espíritu en medio del crujir de las estructuras.
🤝 DESPUÉS: La Evaluación y la Compasión Activa
Una vez que el movimiento cesa, la iglesia y el creyente deben convertirse en las manos y los pies de Jesús para consolar y reconstruir.
Principio Bíblico: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo». — Gálatas 6:2
- Verifica el Estado Físico y Evacúa con Cuidado: Revisa si tú o tus familiares tienen heridas. Sal del inmueble con calma, usando las escaleras (nunca ascensores) y prestando atención a posibles escombros caídos.
- Controla los Servicios y Prepárate para Réplicas: Cierra las llaves de gas y agua, y corta la electricidad para evitar incendios. Mantente alerta, porque las réplicas vendrán. Recuerda la pedagogía que Dios usó con Elías: después del terremoto viene el momento de la calma y el discernimiento (1 Reyes 19).
- Filtra la Información: Como conversamos anteriormente, apaga el teléfono si te genera ansiedad y evita propagar rumores falsos por redes sociales. Sé un portavoz de orden y verdad, no de confusión (1 Corintios 14:33).
- Sé un Canal de Consuelo y Servicio: Mira a tu alrededor. Ayuda a tus vecinos ancianos, niños o heridos. Conviértete en un refugio para otros. La verdadera fe se demuestra cuando, habiendo sido sostenidos por Dios en la tormenta, salimos a levantar a los que quedaron vulnerables en los escombros (Lucas 22:32).

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